jueves, 17 de febrero de 2011

BREVE MANIFIESTO PARA UN ESCRITOR



Una breve pero fructífera lección de escritura fue la que dio el escritor colombiano Roberto Burgos Cantor en la rueda de prensa en el Teatro Amira de la Rosa, donde también estuvo el legendario pintor caribeño Alfonso Melo y el joven artista plástico Juan Andrés Posada, considerado para muchos el pintor más rápido del país.
No obstante; la intervención del maestro Burgos fue una lacónica clase de redacción, literatura y desarrollo creativo.

La primera muestra de su genialidad y experiencia se refleja cuando expreso que “los escritores son como jugadores de beisbol, siempre buscan mejorar el jonrón”; son ante todo seres que se transforman en cada instante que termina cada obra, tienden a regenerarse para no entrar en el postración que es la reiteración literaria, en palabras del Burgos Cantor “nada mata a las artes que la repetición, esta agota las artes”.

Por otro lado, hizo una vehemente defensa del cuento, actividad que ha quedado relegada y en muchos casos olvidada. Para Roberto Burgos Cantor “el cuento es la clave para el atrapamiento de nuestros sentidos, es un hecho transgresor de la literatura”.

Finalizando deja en la memoria de todos aquellos interesados en ser escritores las siguientes palabras, que más que inspiradoras son un vaso de agua en el desierto “el gran momento de las artes es cuando se establece como parte de la vida”. Agregando desde mi perspectiva que “sin la escritura no podríamos mantener a nuestras espaldas la pesada carga que es la historia, nuestra historia”.

AHORA SI EMPEZO EL CARNAVAL


Afiche oficial del V Carnaval de las Artes

La gran fiesta del arte, la reflexión, la armonía, la estética, el color, la transgresión y el deseo de ser eterno por medio del pensamiento ha comenzado en la ciudad de Barranquilla. El V Carnaval de la Artes abrió sus puertas al mundo de la literatura, la pintura, la música, las artes plásticas, la actuación y tematizaciones a fines.

Con gran expectativa se dio inicio a esta gran fiesta; los disfraces invadieron como abejas a la miel, las instalaciones del elegante teatro Amira de la Rosa.



Los invitados se mezclaban entre el público sin que nadie supiera quienes eran; excepto la idílica diva del Nuevo Burlesque Glow Swanson, que con sus ojos azul profundo, sus finos pasos al caminar y sin duda ese tatuaje del brazo derecho, una rosa roja bien detallada por los trazos y el color, hacían que la imaginación masculina se dispara al máximo; inclusive me atrevo a decir que por primera vez pensé en tener hijos, siempre y cuando la madre sea parecida a Glow Swanson o algunas de las damas fotografiadas por Cesare Cicardini, quien acompaña a la italiana en Barranquilla.



Regresando al hilo de este articulo después de la hiperbolizada imaginación de este caballero que como mínimo desea estar con una mujer caribeña de nalgas pronunciadas, fluida conversa e instinto afro-caribeño bien marcado, se da inicio al evento con unas extensas palabras de ex ministro de cultura Juan Luis Mejía, que aunque amplias no carecieron de originalidad, profundidad y sapiensa, además comparto con él que “Hay Que Pensar en Carnaval”, si bien para algunos esta frase puede significar emborracharnos y ahogarnos en la abismo del alcohol, como lo haría cualquier seguidor de Dionisio en la época de la decadencia del imperio griego; lo que creo que se intenta transmitir es que hay que pensar desde nuestras raíces, desde las abstracciones de nuestra cultura, de nuestras tradiciones, pues el carnaval no es más que un sí a la vida y pensar en carnaval es pensar en un “Sí a La Vida”.



Entre el humo y la música, y las pinturas rápidas del artista bogotano Juan Andrés Posada, se apareció en él escenario EL DIABLO (…) con su mensaje traído desde los laberínticos rincones de Riosucio, pues se trataba de Misael Torres que con su presencia el Carnaval del Diablo tuvo un representante en esta quinta versión del Carnaval de las Artes, demostrando que Colombia no está unida por la ineptitud de los planes de desarrollo y de hacer país, sino por la Democracia del Carnaval, creyendo por primera vez en lo que dice el filósofo chileno Alejandro Jodorowsky que “la verdadera y única revolución que debe tener el Ser Humano es ser positivo y esto implica la obligación de este Ser en ser feliz”.

Ser Feliz es el objetivo primario del Carnaval de las Artes y para el maestro Alfonso Melo y el escritor Roberto Burgos Cantor esa felicidad les fue dado con todos los honores del caso. Dos personas que han dejado el nombre del caribe bien en alto, sin discusión se merecían un homenaje de esta altura.


El Maestro Roberto Burgos Cantor

A pesar que no soy amante de la pintura y he leído poco la obra de Burgos, lo que simbolizan para al arte -los maestros Alfonso Melo y Roberto Burgos- no se puede arrebatar, son y serán la estrella boreal para futuros talentos en la pintura y la literatura y para el caribe colombiano hijos inolvidables y parte del manantial de almas que colorean con sus dones las banderas de nuestra cultura.


Maestro Alfonso Melo

Otro hijo inolvidable que estuvo en el escenario del Amira de la Rosa fue el cantante Alberto Fernández, entrevistado por el hijo honorario de Barranquilla y del Carnaval de las Artes Daniel Samper Pizano. En una conversación deliciosa y musicalmente agradable se recordó el valor de la música vallenata para la cultura caribe, confirmando que no tiene nada que ver con las actuales muestras sonoras de las verriondas figuras que se hacen llamar vallenato nueva ola.


Maestro Alberto Fernández

Alberto Fernández trajo a la memoria el valioso aporte de Rafael Escalona, saliendo en defensa de su amigo y compañero ante las acusaciones que se le han hecho durante los últimos tiempos.

Alberto Fernández trajo a la memoria el valioso aporte de Rafael Escalona, saliendo en defensa de su amigo y compañero ante las acusaciones que se le han hecho durante los últimos tiempos.
Con la coronación de Alberto Fernández con el Tocado musical de las artes se dio fin al primer día de carnaval.

Un día para el recuerdo, que lleno las expectativas por completo, que dejo un sabor de orgullo y alegría porque en Barranquilla se respira arte, y mostrando al mundo que la costa caribe tiene su poder en la cultura y que desde ahí se desencadena las verdaderas fuerzas revolucionarias.

Además cumplió una meta, que considero es importante para Heriberto Fiorillo y la Fundación la Cueva ¡Hacer felices a los barranquilleros!

Señores y señoras les comento con una sonrisa inquebrantable que AHORA SI EMPEZO EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA.

Fotografías: Luis Fernando Malagón

miércoles, 9 de febrero de 2011

EL ZAPATERO DE CHOACHÍ


Escrito por David Sanchez Juliao

Don Posidio, el mejor zapatero de la población de Choachí, en el Departamento de Cundinamarca, en Colombia, Suramérica, no tiene la obligación de saber quién es don Manuel De Falla, Jacqueline Du Pres, Zubin Mehta o Itzak Perlman; como tampoco tiene la obligación de saber a qué se refieren los comentaristas de la Radio Nacional de Colombia cuando hablan de Shostakovich o de Yehudi Menuhin; por eso, lo perdono. No al afamado violinista Yehudi Menuhin, aclaro, sino a don Posidio, el zapatero de Choachí. Pero, aún con perdones, se me hace imposible no referirme a cuanto a don Posidio sucedió con uno de esos nombres que, para ser bien escritos, deben ser consultados, menos en la biblioteca y más en la discoteca.
Don Posidio, además de las agujas, de los hilos encerados y de las leznas, era un apasionado de las aguas termales; no porque de un momento a otro hubiera caido en cuenta de que sus esencias y vapores eran benéficas para la salud de un zapatero, no. Sino porque desde antes de la sangrienta llegada de nuestros malos abuelos españoles, Choachí había contado con aquellas pozas naturales en las que los niños muiscas de todos los tiempos disfrutaban de las nostalgias y las saudades del mar ignoto.
Hace ya muchos años, el virtuoso violinista Yehudi Menuhin llegó a Bogotá con el objeto de interpretar, en el marco de la Sinfónica de Colombia, el Concierto para Violín y Orquesta de Ludwig Van Beethoven... ante la llamada inmensa minoría que compone el reducido público del Teatro Colón. Y el maestro Menuhin, aficionado a las prácticas de salud, fue informado de que a pocos kilómetros de Bogotá, en la población de Choachí, podría tomar un baño de reconfortantes aguas termales, antes del concierto de esa noche. El mundialmente reconocido virtuoso partió, pues, temprano en la mañana, hacia la agradable y misteriosa población. Pero ya en Choachí (apenas al bajar la falda opuesta a la cara bogotana de Monserrate), fue informado de que don Posidio Rueda, zapatero del pueblo, tocaba el violín. Y de algo más, dos puntos: que por muchos años, el hombre de leznas había sostenido que el violín que mantenía colgado de un clavo en la pared de su vetusta zapatería, junto a las hormas y los cueros, era un Stradivarius.
Conmovido, Menuhin pidió ser llevado a la zapatería una vez finalizara su baño termal. Y, en efecto, después de las toallas del secamiento y de la fresca vestida de la media tarde, fue conducido al lugar. Saludó a don Posidio con esa calma adquirida en los diálogos de violín y cítara hindú con Ravi Shankar y en los intercambios de razones y congojas con siete gurús de cinco ashrams; y ante la premura, pidió a don Posidio que le enseñara el Stradivarius. El ojo certero del maestro examinó el instrumento con pericia de relojero suizo, tactó sus maderas, ya en el tránsito hacia la pátina de un caoba desteñido, y, sosteniéndolo con la mano izquierda, acomodó la caja de resonancia entre el hombro y la barbilla.

Al gran Menuhin, maestro de maestros en el arte de tocar Stradivarius varios, le bastó con fabricar sólo una nota para saber que aquel violín no lo era, y que don Posidio mentía... y Choachí entero también. Entregó el instrumento al ilustre zapatero don Posidio, quien lo volvió a colgar del clavo centenario y se dispuso a continuar su labor de martilleo sobre una suela rebelde que había venido trabajando por semanas; suela que su ayudante empezaba a llamar La Inconclusa de Posidio.
Cuando Menuhin y su comitiva abandonaron el taller de don Posidio, los curiosos de Choachí preguntaron al zapatero:
---Don Posidio: ¿Y ese gringo sí sabe acaso tocar su Stradivarius?
Don Posidio, entonces, respondió sin levantar la vista de la suela inconclusa y sin suspender el martilleo:
--Tiene idea, muchachos, tiene idea.

lunes, 7 de febrero de 2011

LAS METAS DE LA DEMOCRACIA INCLUSIVA


Por Takis Fotopoulos
Traducción.
I. La causa fundamental de la actual crisis multidimensional (política, económica, social, ecológica, cultural) es la concentración del poder en manos de varias élites, la cual se mantiene y reproduce gracias a la dinámica del sistema de economía de mercado (en su forma actual internacionalizada) y su complemento político, la “democracia” representativa, es decir, el sistema político y económico que emergió en Occidente justo dos siglos atrás.

II. Por lo tanto, la superación de la crisis crónica que comenzó con la emergencia de este sistema, y que se ha agravado en los últimos años con la internacionalización de la economía de mercado, no es posible a través de la reforma del sistema -como es utópicamente sostenido por movimientos civiles, organizaciones y partidos ecologistas, quienes en el análisis final funcionan como sus apologistas. La superación de la crisis solo es posible a partir de la creación de una nueva forma de organización política, social y económica que asegure la igual distribución del poder entre los ciudadanos en todos los niveles (político, económico, social y cultural). La Democracia Inclusiva, por lo tanto, no es simplemente una nueva utopía, sino una nueva forma de organización social cuyas metas consisten en asegurar una distribución igualitaria del poder, a todos los niveles, y consecuentemente la superación final de la crisis multidimensional actual. La meta final es la creación de un Orden Democrático Mundial basado en confederaciones de Democracias Inclusivas, el cual reemplace el orden mundial jerárquico vigente.

III. La Democracia Inclusiva constituye la forma más completa de Democracia ya que ella garantiza las precondiciones institucionales para una democracia política (o directa), una democracia económica, una democracia en el campo social y una democracia ecológica. A nivel subjetivo, la Democracia Inclusiva está basada en la elección consciente de la autonomía por parte de los ciudadanos, y no sobre dogmas, religiones y sistemas irracionales o sistemas teóricos cerrados, que descartan o excluyen cualquier puesta en cuestión acerca de los fundamentos últimos de estas creencias -piedra angular de la democracia.


IV. La democracia política supone la creación de instituciones de democracia directa, de tal manera que todas las decisiones sean tomadas por asambleas demóticas(es decir, asambleas locales de ciudadanos al nivel del demos) que se confederan en el ámbito regional, nacional, y finalmente en el ámbito continental y global mediante delegados, que pueden ser inmediatamente revocados por las asambleas ciudadanas. La función de las asambleas regionales, nacionales y confederales es solo implementar y coordinar las políticas decididas por las asambleas ciudadanas. La democracia política garantiza, por lo tanto, la reintegración de la sociedad con la política y reemplaza al estado como una autoridad separada y por encima de los ciudadanos -una organización que, esencialmente, ha convertido a los ciudadanos en súbditos.

V. La democracia económica supone la creación de instituciones de propiedad colectiva de los recursos productivos (es decir, la fuente de la riqueza social) y un control colectivo sobre estos a través de las asambleas ciudadanas. El sistema de la economía de mercado, que ha llevado a la presente concentración de la riqueza en manos de unos pocos, así como al desempleo, el subempleo, la inseguridad, la degradación de los servicios sociales y la catástrofe ecológica, debería ser reemplazada por nuevas instituciones de control democrático de los medios de producción con el objetivo de cubrir las necesidades básicas de todos los ciudadanos, así como de asegurar la plena libertad de elección individual respecto a cubrir sus necesidades suplementarias, de acuerdo a su elección por trabajo y tiempo libre. Una democracia económica garantiza, por lo tanto, la reintegración de la sociedad con la economía, y reemplaza la economía de mercado-monetaria, la cual divide a los ciudadanos entre los privilegiados, quienes pueden más que cubrir cada una de las necesidades reales o imaginarias que pudieran tener, y los no privilegiados, quienes son incapaces de cubrir aún las necesidades más básicas.


VI. La democracia en el campo social supone la creación de instituciones de autogestión en las fábricas, oficinas y lugares generales de producción, así como en instituciones educativas y culturales (medios de comunicación, arte, etc.). Los consejos de trabajadores, consejos de estudiantes y demás, obtienen la autogestión de los lugares de producción y de los centros educativos, guiados por los objetivos generales fijados por las asambleas ciudadanas, así como por las preferencias de los ciudadanos como productores pero también como consumidores. Un modelo que describe como podría funcionar una democracia económica en general, y específicamente como las decisiones de los ciudadanos como miembros de las asambleas demóticas pueden interrelacionarse con las decisiones de los ciudadanos como miembros de las instituciones de autogestión, se describe en el volumen 3, número 2 de la revista Democracy & Nature, y con más detalle en el libro Hacia una Democracia Inclusiva, capítulo 6 (Nordan, Montevideo, 2002).

VII. La democracia ecológica supone la creación de unas instituciones y de una cultura que logren la reintegración de la sociedad con la naturaleza. Esto significa que el objetivo de la actividad económica ya no será el actual “desarrollo” eco-catástrofico que es necesario por las exigencias de competencia y lucro, sino la satisfacción de las necesidades de todos los ciudadanos de manera que se consiga una verdadera calidad de vida que solo una armoniosa relación entre la sociedad y la naturaleza puede garantizar. La democracia ecológica, por lo tanto, no puede ser lograda dentro del actual sistema de economía de mercado y la consiguiente “economía de crecimiento”, ni dentro de ningún sistema encaminado al crecimiento, como el sistema centralizado del “socialismo realmente existente”.

VIII. La Democracia Inclusiva no es ni el resultado de un despliegue dialéctico de la Naturaleza o la Sociedad determinado por alguna “ley/tendencia” de la evolución natural o social, ni tampoco otra utopía como las que aparecen en el espacio libertario. La Democracia Inclusiva, por lo tanto, es incompatible con cualquier sistema teórico cerrado y por supuesto con cualquier irracionalismo, sea este religioso o no. El proyecto de la Democracia Inclusiva propone la construcción de un movimiento masivo que sea la síntesis así como la superación del movimiento social por la democracia, la autonomía y el socialismo por un lado y los nuevos movimientos sociales por la igualdad en relación al genero, la raza y la etnia por otro.


IX. La transición hacia la Democracia Inclusiva presupone, por lo tanto, la creación de un movimiento masivo a nivel local, regional, nacional, y finalmente a nivel continental y global, con el objetivo de reemplazar el sistema de la economía de mercado y la “democracia” representativa, por instituciones de democracia directa, económica, ecológica y social. Este movimiento interviene en todos los ámbitos (político, económico, social, ecológico y cultural) con la intención de crear nuevas instituciones y culturas. Esta intervención no se manifiesta solo a través de la creación de formas alternativas de vida individual o social (“para dar ejemplo”), la acción directa, o la participación en elecciones locales, sino por la combinación de estas y otras formas similares de acción – con la condición que todas estas actividades sean una parte integral de un programa político global de cambio social radical a favor de la Democracia Inclusiva. La participación en elecciones locales (las únicas elecciones compatibles con las metas de la Democracia Inclusiva) tiene sólo el objetivo de crear unas instituciones y una cultura basadas en la DI a una escala social significativa. El objetivo último es la creación de un poder dual en relación al sistema existente, a través del desarrollo de una conciencia masiva provocada por la lucha contra las instituciones existentes, así como por la lucha por las nuevas instituciones y por el misma creación de estas instituciones. Cuando la mayoría de los ciudadanos haya aceptado los principios de la organización democrática y participe de las nuevas instituciones en masa, ningún poder sobre la Tierra podrá detener el colapso del viejo sistema de concentración de poder en pocas manos – la causa de todos los problemas para la mayor parte de la raza humana.
X. El objetivo intermedio es la construcción de una Red de Ciudadanos para la Democracia Inclusiva que tendrá el propósito de crear una conciencia democrática alternativa, a través de la intervención política así como de actividades culturales, con el fin último de contribuir a la creación de un vasto movimiento político de transición hacia la Democracia Inclusiva. Un primer paso en esta dirección podría ser la creación de grupos de estudio que provean la oportunidad de profundizar el conocimiento de los activistas alrededor de los varios aspectos del proyecto de la Democracia Inclusiva incluyendo el aspecto crucial de las tácticas y estrategias.

viernes, 21 de enero de 2011

EL CREPUSCULO DE UNA PATRIA INDIGNA


La muerte de los seres nefasto es de increíble alegría y jolgorio, cómo la de Raúl Reyes, Iván Ríos y ahora ultimo la del demonio hecho hombre Jorge Briceño alias “mono jojoy”. No se puede evitar que dicho suceso cause gran festividad, seria engañarse a uno mismo decir que no es así.

Sin embargo, lo que sucedió con la muerte del histórico “guerrillero” colombiano me llevo a pensar en una situación muy seria después de leer el texto escrito por el filosofo antioqueño Gonzalo Arango llamado Elegía a “Desquite”. “Mono jojoy” merecía morir, es cierto, pero no más que los bandidos que hay el poder.

La historia de Colombia es la novela de un estado que ha fracasado, que ha obligado a muchos de nuestros ciudadanos a tomar los caminos que lo lleven a sobrevivir y dentro de ese trayecto siempre esta la perversión y el destierro de la benevolencia.

Jorge Briceño, es uno de esos ciudadanos que el estado los convirtió en indignos de existir, en seres desechables con incapacidad de respuesta. Él, como otros personajes fueron llevados a la malignidad, era un hombre que empezó a luchar por una idea, no política, no ideológica, no social y menos cultural, su lucha era igual que la de otros, la simple supervivencia.

No pretendo justificar las ominosas actividades de ese bandido, pero preocupa que regrese otro igual –cosa que sucederá- porque él como otros muchos son victimas del olvido, el desprecio y la decepción de un país que les da dulces al vecino y latigazos a sus hijos.

La maldad, la pobreza, la angustia de un pueblo no hace parte de la naturaleza humana, sino que es el resultado de un estado inútil y fracasado como el colombiano que en vez de hacer más digno a sus hijos los mata.

No apoyo las atrocidades de “mono jojoy”, pues el exterminio se lo merecía y considero que fue poco para el castigo que se le tenía que aplicar, no obstante, comprendo su odio a una patria que lo excluyo y lo degrado en su propio espíritu (parte que ya no tenía).

Así mismo, quien me puede negar que hay padres de la patria que se tiene que ganar el mismo trato. Personas que llevan en sus espaldas y su investidura más vidas desaparecidas que las que pudo cargar el “mono jojoy”.

Deseo sobre manera, que ese malhechor donde sea que este, siga pagando sus atrocidades. Pero estoy seguro – como dijo Gonzalo Arango- que no irá al Infierno, pues él ya pagó sus culpas en el infierno sin esperanzas de su patria. Tampoco irá al Cielo porque su ideal de salvación fue inhumano, y descargó sus odios eligiendo las víctimas entre inocentes.

También espero, que junto a él lo acompañen personajes de casta impureza que sin necesidad de un disparo han exterminado a miles de colombianos; son ellos detestables, son ellos poca cosa. Animal maloliente y nauseabundo que se creen ejemplos de pureza y moral, cuando la realidad es que son iguales o peores que “mono jojoy”.

jueves, 20 de enero de 2011

EL PROBLEMA DE VIVIR EN EL MUNDO: LIBRE ALBEDRIO


La noción de Libertad. De Platón a Borges


Existen múltiples problemas filosóficos sin responder y que aún en nuestros tiempos han generado gran interés, como el del libre albedrio. Desde antes de Aristóteles en el año 350 a.C, en la Edad Media San Agustín y Tomas de Aquino, Kant, Nietzsche entre otros se han preocupado por responder este cuestionamiento de ¿cómo ser libres?
Esta anhelada libertad se enmarca en muchos campos de la existencia. Para muchos creyentes la discusión termina en un solo ser, Dios, el simboliza la libertad. Dios de antemano sabe nuestro futuro, dice que decir y que hacer y cómo hacerlo, él es la única respuesta al todo absoluto y todo se rige alrededor de unas leyes inobjetables (Los Diez Mandamientos), lo que hace pensar que pasara mañana según su libre capricho, pues ya ha determinado esas decisiones. En consecuencias, para somos seres determinados y nuestra libertad radica en el libre obedecimiento de las normas que Dios (logos absoluto) ha determinado para nuestro futuro, presente y pasado.
Spinoza escribió "Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales". "No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito." (Spinoza, 1990). Schopenhauer escribiría también "Todos creen a priori en que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida.... Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta —a su asombro— que no son libres, sino sujetos a la necesidad, su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener, desde el principio de sus vidas al final de ellas, deben soportar el mismo carácter (Schopenhauer, 2000, Cap. II). Entonces reconocemos una libre albedrío falaz, superfluo, el cual solo existe en nuestros razonamientos, pero que en el mundo empírico todo nuestro actuar está determinado por un fuerza absoluta que es Dios o, como piensa Schopenhauer, que es la voluntad, es decir, un humano puede hacer muy bien lo que él quiere, pero no puede hacer lo que él quiere (Schopenhauer, 2000).
Sin embargo, para Sartre y muchos de los existencialistas contemporáneos, el libre albedrío es la posibilidad de tener capacidad de elección, pues la existencia no es quietista sino de acción, por lo tanto para el existencialismo sólo hay realidad en la acción, el hombre existe en la medida en que se realiza, es el conjunto de sus actos y nada más. Este pensamiento tiene dos caras: por un lado es duro para aquellas personas descontentas con lo que son, para los que no han triunfado en la vida; estas personas pueden engañarse diciendo que en realidad el conjunto de sus actos no muestra su auténtica valía, diciendo que hay en ellos capacidades, talentos o disposiciones desaprovechadas, que el mundo les ha impedido dar de sí todo lo que realmente son. Pero, por otro lado, esta doctrina es optimista pues declara que el destino de cada uno de nosotros está en nuestra mano y nos predispone a la acción, a no vivir de sueños, de esperanzas, a dejar de lado nuestra miseria y realizar nuestro proyecto: el héroe no nace héroe, se hace héroe; si se es cobarde es como consecuencia de una decisión, no porque fisiológicamente o socialmente se esté predispuesto para ello; el cobarde se hace cobarde, pero hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser por más tiempo cobarde, como para el héroe la de dejar de ser héroe (Sartre, 2001). Es la oportunidad de tener una actitud creadora sobre nuestras vidas, no hay nada que nos determine, pues Dios no existe, estamos solos en el mundo y sobre nosotros recae la responsabilidad de vivir y de crear nuestra forma de vida teniendo en cuenta nuestros vínculos con el exterior; la relación sujeto-objeto.
Ahora, somos conscientes de los descubrimientos de nuevas leyes que rigen nuestra realidad, leyes que son confiables que gobiernan el comportamiento de cualquier ente en el mundo. Por lo tanto reconocemos que somos superestructuras complejas, sistemas físicos, arreglos complejos de moléculas físico-químicas que se mueven aleatoriamente en un campo probabilístico del espacio. El cuerpo está regido por diferentes leyes básicas y esenciales que determinan nuestro existir corpóreo, que hacen ver, para muchos empiristas, nuestras decisiones como una gran charada. Pero, ¿es la libertad una cuestión probabilística? O es encontrar un sitio en este mundo para las personas, no como cuerpos sino como personas, es encontrar un sitio para la elección y la responsabilidad e intentar comprender e interpretar la individualidad.

EL PENSAMIENTO LATINOAMERICANO. EL SUEÑO DE UN DESTIERRO



"Lo que más requiere de pensarse en nuestro tiempo problemático es el hecho de que nosotros no pensamos todavía”; esto pensó Martín Heidegger en sus aportes a la filosofía y lo traigo a colación en este momento en el que Latinoamérica esta en un proceso de encontrase así mismo, de obtener un pensar propio y que se identifique con las necesidades textuales y contextuales de esta parte del continente.

En los últimos años mandatarios como Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Ignacio da Silva de Brasil, entre otros; junto a proyectos de integración como UNASUR y los proyectos inconclusos: MERCOSUR y la COMUNIDAD ANDINA son producto de esta intención marcada de poder construir un pensamiento ajustado que permita la cohesión social y unas políticas ancladas en la realidad del espacio y tiempo en Latinoamérica.

Para el periodista argentino, ya fallecido, Tomas Eloy Martínez “El poder de hoy, a diferencia de la Argentina de hace un siglo, es iletrado. Al mismo tiempo desconfiado, sordo y ciego. Pero hay que comparar un poco”. Esto es ampliable a muchos de los gobiernos de nuestro territorio incluido, ofendiendo un poco a Eloy Martínez, Argentina, que es una de las naciones que paso de un estado positivo de mandato a una presidencia plagada de farándula e ignorancia vulgar y atrevida.

Ahora bien, lo que preocupa es en que bases ideológicas se desprende estas nuevas formas del un pensar natural de estos territorios (Bolivarianismo, Socialismo del Siglo XXI, entre otras ideas extrañas).

Es interesante escuchar el discurso del Presidente Venezolano Hugo Chávez, que hace una extraña mezcla de ideas, entre el Bolivarianismo y el Socialismo. Lo más embarazoso de este fenómeno intelectual es que Simón Bolívar, el libertador, no era socialista y que sus ideales no tenían nada que ver con esta corriente, aunque grandes pensadores digan lo contrario. Bolívar era un producto del pensamiento ilustrado de la Europa del siglo XVIII, siendo, además, un gran amante de las ideas de Rousseau y el Contrato Social. Lo que buscaba Bolívar era sin duda, una América para los americanos, lo dijo en la carta a Jamaica en 1815 “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria…”.

Por otro lado, el socialismo siglo XXI que profesa a los cuatro vientos el guerrillero frustrado es un completo exabrupto político. El socialismo y el comunismo han fracasado como proyecto de cambio social. El pueblo unido jamás será vencido! dice la proclama, pues les comento algo a todos aquellos que todavía creen en eso; el pueblo ya no es pueblo, no esta unido y fue vencido hace tiempo. El Presidente Hugo Chávez es un ideólogo anacrónico, sus postulados han fenecido y no tienen consistencia con la realidad planteada en Latinoamérica, además que Simón Bolívar y el socialismo son una contradicción lógica e incoherente.

Así mismo, Ecuador, Bolivia y Argentina son lacayos lúgubres de la reencarnación de Bolívar (Chávez). Son mandatarios que les faltan actitudes de verdaderos líderes políticos. Sobretodo a la de Argentina Cristina Elisabet Fernández de Kirchner que parece que andará más pendiente de como se ve en cámara que de saber regir las riendas de su país y según algunos habitantes, de esa prosperidad que tuvo Argentina después de la lastimosa crisis que le toco vivir, no esta quedando nada (encantado de saber opiniones en contra o a favor).

Colombia, mi país, es muy difícil establecer un ideario natural de estos territorios. Acabamos de salir de las fauces de un presidente vesánico y chapulinesco como Álvaro Uribe Vélez. Un hombre frío, calculador que se mostró como el Mesías; un sagaz manipulador y cautivante pícaro. Al mismo tiempo, en ocho años de gobierno (el primero mucho mejor que el segundo) no expuso un interés en ser parte de una integración de Latinoamérica, de construir una identidad propia, sus discursos en ningún momento se vislumbro una idea cercana, todo lo contrario, el basamento de sus estabilidad en el poder consistió en el discusión agresiva, insultante e hiriente con los países colindantes. No obstante, lo comprendo y le tengo lastima por eso, puesto que su intelectividad no le daba para más, sino para insultar y agredir, esas eran las más profundas reflexiones que su mente-en toda su capacidad- podía procesar.

Ahora retomare el camino de esta discusión, pues no quiero cometer una digresión, seria de mal gusto y una descortesía.

Pensar Latinoamérica, es entrar en un entorno de redes complejas de procesos históricos, políticos, sociales, culturales inconclusos y tergiversados. En consecuencia, se tiene que repensar Latinoamérica, cómo dijo muy bien Waldo Ansaldi “los intelectuales debemos antes hacer oír nuestra voz para que la historia”, agregando lo que comenta el periodista uruguayo Héctor Valle cuando comenta que “el desconocimiento de la historia de la misma (Latinoamérica) es tan dañino como inhabilitante para promover un pensamiento que pueda conllevar una comprensión cabal del presente para mejor ver el porvenir de nuestros pueblos”.

Entonces debe existir una profunda meditación histórica, un regreso al pasado desde un punto de vista totalmente negativo, es decir, desde una anulación de credibilidad a lo que se ha enseñado, colocar dentro de un paréntesis todas las ideas que tenemos como propias.

Reconocer también la realidad de las que nos habla la concepción heideggeriana que expresamos al principio del artículo en que “lo que más requiere de pensarse en nuestro tiempo problemático es el hecho de que nosotros no pensamos todavía”, pero esto no quiere decir que no pensamos, sino que estamos “siempre en camino hacia el pensar”. Este pensar abarca la mayoría de las relaciones dentro de la estructura de una realidad planteada de la cual ya somos sujetos, sobre todo en su compocisión ética especialmente en el periodismo

Tomas Eloy Martínez opina que “el periodismo encuentra su sistema actual de representación y la verdad de su lenguaje en el momento en que se impone una nueva ética. Según esa ética, el periodista no es un agente pasivo que observa la realidad y la comunica; no es una mera polea de transmisión entre las fuentes y el lector sino, ante todo, una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, reconocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad, entender el por qué y el para qué y el cómo de las cosas con el deslumbramiento de quien las está viendo por primera vez.” Adicionando que “siempre que las sociedades han estado a punto de cambiar de piel, los primeros síntomas de ese cambio han aparecido en la cultura.”

Estos cambios deben ser originados desde una actitud de cambio, en la que no se debe conocer para modificar, sino modificar para conocer.

Andrés Bello comentaría que la “la América no ha sacudido aun sus cadenas; se arrastra sobre nuestras huellas con los ojos vendados; no respira en sus obras un pensamiento propio, nada original, nada característico; remeda las formas de nuestra filosofía, y no se apropia su espíritu… Aspirad a la independencia del pensamiento… Esa es la primera filosofía que debemos aprender de la Europa.” Lo dijo, Andrés Bello, en la ciudad de Santiago de Chile, allá por el año de 1848. Ante todo, sostengo yo, debemos eliminar los grilletes de la historia, entre ellos el catolicismo (tema de otro artículo) y el fantasma de una independencia fantasmagórica, irritante e inexacta.

Como dijo mi amigo Héctor Valle siguiendo en su última línea a Eloy Martínez Ah, yo creo que debemos visitar nuestra historia a fin de entender mejor nuestro presente activo y entendernos mejor a nosotros mismos, y coincido plenamente con Eloy Martínez en que la primera tarea nuestra es de regeneración moral para luego ir en pos de la integración”.